Tammy Silva: Nada impedirá que las mujeres conquisten el océano

¿Qué sonido hace un delfín? La incipiente carrera de la bióloga marina Tammy Silvia gira en torno a esa pregunta.


Cuando no está enseñando ballet a sus estudiantes o jugando con Tobey, su perro mezcla de Husky y Golden Retriever, está trepando a bordo de una embarcación en el mar, rastreando y analizando trinos y silbidos de las majestuosas ballena dentada de la Bahía de Massachusetts. Para esta científica, los gritos agudos, ruidos y chasquidos de las criaturas del océano no son una molestia: son música para sus oídos.
 

El objetivo de la investigación de Silva, que incluye su proyecto de doctorado en la Universidad de Massachusetts, es descubrir las formas precisas en las que los delfines y las ballenas interactúan en la bahía y cómo las afectan las actividades humanas.

"¿Por qué debemos preocuparnos por los delfines? Son importantes para el medio ambiente porque son buenos indicadores naturales de la salud del ambiente. En última instancia, la manera en la que afectamos a los delfines nos volverá y nos afectará a nosotros, los humanos —nos cuenta Silva—. Además, son depredadores superiores en la cadena alimentaria y probablemente su influencia en las redes alimentarias y los ecosistemas del océano sea significativa, porque comen varias especies de peces y calamares." 

Desde que era niña, Silva tiene una pasión por proteger a los animales y en ambiente que los rodea. Mientras estudiaba en la universidad, hizo trabajo voluntario durante seis años en el zoológico Buttonwood Park Zoo, una decisión que, según ella, "dio el puntapié inicial apuso en marcha un profundo interés y un viaje hacia la conservación".

Desde los radiograbadores en la clase de ballet hasta el parloteo de los monos en el zoológico, Silva está pensando todo el tiempo en el sonido como contenido para diseccionar y estudiar. Durante décadas, los investigadores han dado por hecho que el ruido del océano no afecta a las ballenas dentadas porque vocalizan a un tono mucho más alto. Sin embargo, las grabaciones de Silva demuestran, quizás, que los científicos que la precedieron no estaban escuchando con mucha atención. 

"Hay una cantidad considerable de ruido de barcos en el mismo rango en el que se comunican los delfines, lo cual podría afectar directamente su capacidad de comunicarse —explica—. Si construimos barcos más silenciosos y cerramos determinadas áreas a actividades como navegación, perforación y uso de sónar, podemos minimizar la interferencia humana y proteger el hábitat de estos animales."

Hasta el momento, la oriunda de Massachusetts de 30 años de edad está acostumbrada a romper con la norma y explorar territorio desconocido. No solo su trabajo es innovador, sino que está abriéndose camino en un campo dominado por los hombres. Inspirada por su madre, a quien reconoce como su mentora más influyente, Silva dice: "Como mujeres, podemos ser científicas e ingenieras. Podemos salir al mar y construir cosas, usar tecnología, escribir códigos... y merecemos el mismo respeto, y el mismo pago, que los hombres."

En su trabajo de bióloga marina, Silva ocupa un espacio único entre una vida increíblemente activa en el mar y horas de soledad detrás de la pantalla de la computadora. En los últimos nueve meses, ha cambiado las olas del mar por ondas de sonido con las que trabaja en su investigación usando su máquina ThinkPad, que, según nos cuenta, tiene la potencia de procesamiento sólida y la funcionalidad que necesita para analizar la bioacústica.

“La evaluación del comportamiento vocal de los animales requiere un software especial, como Raven Pro y MATLAB, — explica Silva—. Allí es donde entra en juego mi confiable ThinkPad: hasta el momento, ha satisfecho muy bien todas mis necesidades de investigación." Desde generar gráficos complejos hasta editar archivos de audio enormes, la ThinkPad de Silva facilita su investigación para que ella se pueda concentrar en los tonos en la marea en vez de en problemas técnicos.

Aunque le encantan los detalles del análisis del audio, no pasa mucho tiempo hasta que le vuelve a picar el bichito de volver al barco o de llevar a Tobey a correr por la playa al lado del mar. Y, por supuesto, siempre está atenta a las historias interesantes que pueda contar a sus estudiantes en la clase de ballet. "Inventaron el 'miércoles de charla sobre ballenas', y les tengo que enseñar algo nuevo cada semana —Silva se ríe—.

¿Será que habrá una futura bióloga marina en la clase? ¿Quién sabe?" Los silbidos de los delfines, el tamborileo del baile y el bullicio de la vida cotidiana son demasiado ruido para cualquier persona, pero Silva ha demostrado ser una gran DJ cuando se trata de lograr la mezcla perfecta.

"Mi mamá siempre me decía cuando era joven que podía hacer todo lo que me propusiera, y ha sido un ejemplo vivo de eso todos los días —dice Silva—. Mi mayor objetivo en la vida es llegar a las personas y transmitir mensajes sobre la importancia de la conservación. Los científicos pueden reunir datos y escribir trabajos de investigación, pero todo eso cobra sentido solo si hacemos llegar el mensaje a la gente y logramos que les importe."